Noticias para los seguidores de mi blog.... ada dia aumentan... que orgullo...
estoy escribiendo un cuento para ingles....... si ya se, no se preocupen en ingles no lo voy a subir.... me tomare el trabajo de traducirlo y lo voy a subir... pero va a faltar como.... una semana.... quizas dos... depende de las ganas de escribir que tenga, y de traducir tmb
EzE!!!
PD:Gracias VICKI M. sos lo mejor.... te quiero mucho.... y te agradezco esas palabras que me digiste y que tan bien me hicieron... proxima entrada dedicada para vos...
PD2: Pronto habra otras dedicatorias... no euge no me olvide del cuento de raven... ya lo voy a escribir
31 ago 2010
23 ago 2010
"La Mutacion"
Bueno, un cuento que escribi hace no mucho, esta bueno... que se yo, me lo elogiaron bastante, aunque no es como mi beste seller, publicado en el blog de las ratis...
La mutación
La policía llegó por culpa de un llamado de algún vecino, de esos que como esta amargado porque su vida tiene un rumbo incierto, y la soledad causas estragos en sus mentes. ¿Porque no se meten en su vida?, ¿Cuál es la necesidad de joder a una persona laburadora como yo? La policía entro, y me arresto, y la ambulancia se llevo el golpeado cuerpo de mi mujer.
Semanas más tarde me entere que ella falleció debido a severas heridas internas. Me condenaron a cadena perpetua, pero por problemas psiquiátricos, me llevaron a un ala especial de la prisión donde son encarcelados los prisioneros, con problemas psicológicos.
Debido a problemas de sobre población en las cárceles, tenemos muchísimos presos en lugar donde vivo, me llevaron a un hospital psicológico, para personas con mis problemas.
Me diagnosticaron problemas con el manejo de la ira, enojo acumulado, y fácil irritación que se despeja cuando azoto el primer ente que se interpone en mi camino.
Las primeras semanas en el hospital “ALPHA-GENERIC” fueron de lo más normales, pero al comienzo de la cuarta comenzaron con exámenes físicos, sanguíneos, y demás pruebas raras.
El ultimo día de la sexta semana, me anestesiaron, pero debido a mi gran fortaleza física, tarde mas de lo esperado para dejarme llevar por el narcótico, y los escuche decir “Es perfecto. Es totalmente compatible”.
El olor era repulsivo, era muy fuerte, y cuando lo inhalaba penetraba mi cuerpo y se me estremecían todos los miembros, todos los músculos. Cuando logre abrir los ojos, y ver lo que emanaba ese pestilente olor, me horrorice… Estaba acostado sobre una pila de cadáveres, cientos, miles de ellos, todos habían comenzado su proceso de descomposición. Trate de incorporarme, pero mi brazo izquierdo me dolía, y sentía como si se estuviera quemando por dentro.
Cuando estuve parado sobre lo que parecía un vertedero de cadáveres, me di cuenta que no eran de personas…. Quizás lo fueron en algún tiempo, pero ahora, estaban completamente desfigurados, eran monstruosos, y la cara de horror y dolor que vi en los que parecían ser los mas recientes parecían haber sido sacadas de una película de terror. El olor se hizo más fuerte, ya que al elevarme pude ver todo, y la mezcla entre lo visualmente grotesco y el hediondo olor generaron una sensación de malestar que nunca antes había sentido.
Recorrí lo que parecía ser una montaña de monstruosos seres medio podridos con la mirada, con la esperanza de encontrar algún modo de descender, y cuando lo halle comencé la bajada, pero un paso en falso, y un resbalón, hicieron que termine el descenso a gran velocidad, ya que lo hice rodando cuesta abajo, para terminar sentado sobre lo que parecían ser cráneos, y demás huesos, pero que estaban horrorosamente modificados, seguramente de los primeros en colonizar ese vasto desierto en el medio de la nada. Cuando llegue a lo que parecía ser la entrada, un gran portón, de unos tres metros de alto, blanco, y con grandes letras negras que decían “ALPHA-GENERIC”. Batalle horas con la inmensa puerta, pero no logre moverla, fatigado por el esfuerzo, y la falta de oxigeno, decidí sentarme a descansar.
Oí el ruido de lo que parecían ser voces, y un gran estruendo metálico. Me quede inmóvil y entre abrí lo ojos, para tratar de ver lo que alrededor mío sucedía. Al “páramo mortuorio”, nombre que le di al circo de horrores en el que me encontraba, entraron tres hombres, vestidos con ropas antitoxinas, suponía yo, acompañados de un cuarto hombre con la misma ropa pero negra, armado con un arma que jamás había visto. Tiraron un cuerpo, y emprendieron el regreso. Ellos habían sido quienes me dejaron en ese lugar desesperante, la rabia comenzó a fluir por mis venas, como un espeso veneno que iba matando mis sentidos, dejando atrás todo sentimiento, excepto el de la cólera, mi vista se nublo, y lo único que veía eran los cuerpos desmembrados de aquellas horribles personas. Pesadamente, y con un movimiento torpe me levante de mi estado de letargo fingido, y con un veloz movimiento me posicione detrás de uno de ellos, mis frías manos recorrieron su débil cuello, y con un feroz movimiento lo deje en las paginas de historia, en este punto las otras tres personas me habían visto, y comenzaron a correr, mis sentidos comenzaron a agudizarse, y cual una fiera que esta cazando su comida me abalance sobre otro de ellos, esta vez o tome por el torso y separe sus caderas, del resto de su escuálido cuerpo. Al tercer científico le hice una ruta que va desde los ojos hasta el cerebro, utilizando sus cuencas oculares como vías… y al guardia le esperaba lo peor, le hice desear no haber nacido, lo fui acorralando contra una pared, y cuando estuvo completamente atemorizado le saque su arma desde las sombras, y aparecí caminando, para ese entonces ya había despertado de la ira, o al menos eso creía, porque a partir de ese momento yo era solo ira. El soldadito rogó por su vida, pero la fiera que en ese momento me había convertido, solo deseaba sangre. Cuando hube terminado de cenar, soldado frito con guarnición de dedos de científico, me fui por donde habían ingresado, y para mi sorpresa, Salí a lo que había sido mi albergue durante 6 semanas (después de el día de la inyección, perdí el conocimiento y no se cuanto tiempo entube en un descanso forzado), volví al circo de los horrores, porque mi brazo comenzó a entumecerse, y bajo esas circunstancias, no iba a ser tan eficaz como predador, y fácilmente me iba a convertir en presa.
Estaba hinchado, como si me hubiera comenzado un ataque de alergia, pero no me picaba ni nada por el estilo, después de un rato de observarlo detenidamente, comencé a ver que mis uñas se caían, y que mis dedos se unían, formando una única pieza de carne y huesos. Las puntas de mis dedos comenzaron a agrietarse, y los hilos de sangre corrían por mi raro brazo… después de una gran agonía que duro horas, me dormí por el cansancio del dolor, y me desperté a causa del mismo, estaba completamente bañado en sangre, en mi propia sangre, y en la de mi brazo, que se había convertido en una gran cuchilla, pero no rígida, sino todo lo contrario, parecía ser de un material flexible, pero a la vez duro y filoso. Toque mi “exbrazo” y no me sucedió nada, pero al golpear la pared, esta se corto, generando una gran grieta.
Armado con mi ira, mi brazo, mis sentidos de cazador, y mis habilidades un tanto mejoradas, me adentre a la jungla de cemento y metal, en la cual estuve encerrado, y en la que me condenaron a sucumbir a mi oscuro ser interno.
La ira era mi cuerpo, mente, mi corazón y alma, y ellos iban a pagar por haber causado eso.
La masacre comenzó, y las blancas paredes del complejo quedaron manchadas con la sangre de aquellos que jugaron a ser dioses, y por tal atrevimiento, fueron castigados por ese inmenso pecado, por el ajusticiador en el que me había convertido.
Mi meta era una sola, acabar con todas, y cada una de las personas que había en ese antro, y dejaría a los peces gordos para el final.
Las primeras muertes ocurrieron con sigilo, y cautela, evitando que fueran descubiertas, pero hice un paso en falso al matar a un guardia, y las blancas luces de quirófano que había en todo el lugar, se tornaron de un rojo sangre brillante, y el silencio a muerte que había fue cortado por una sonora alarma, una metálica voz se elevo sobre la alarma y dijo “Atención a todo el personal, a ocurrido un error. El espécimen numero 088 esta en el complejo. Es peligroso, y esta armado. Favor de inutilizarlo si lo ven. Muchas gracias”. En cuestión de segundos me vi rodeado de un incontable número de solados, que me apuntaban con armas extremadamente raras. Uno a uno fueron sucumbiendo, ante el filo de mi siniestra*. Cuando me halle libre de heroicos soldados que dieron su vida por proteger a los demás, recorrí todos y cada uno de los pasillos del complejo, entrando a cada habitación, y dejando sin respiración a un sin fin de personas. Cuando termine de limpiar la zona de trabajo, me dirigí a donde estaban los directores que, según la información que recolecte, son tres.
El primero se encontraba en la primera planta, en su oficina, era un hombre gordo, de unos cuarenta y largos años, me apiade de el, porque vi en su rostro una expresión de culpa y lamento al verme, no lo iba a perdonar, pero si iba a ser menor su sufrimiento, así que le di muerte por donde tantas veces había sentido placer, su boca. El segundo estaba en su despacho, un tipo bastante grande, de unos cincuenta años, que al verme me disparo, pero mis reflejos fueron más rápidos que las balas. Era un hombre avaro y codicioso, que solo se preocupaba por si mismo, eso genero una increíble repulsión de mi parte, lo cual hizo que mi enojo hacia el fuera mayor… su cuerpo aun hoy sigue sin encontrarse. Y por ultimo el tercero, el gran pez, el rey de reyes, la cabeza de la serpiente, el mismísimo presidente de la horrible empresa carnicera que tanto sufrimiento provoco. Lo halle en el techo intentando huir, pero… no lo iba a dejar hacer eso, el helicóptero al verme, tomo vuelo sin su jefe, y lo dejo en manos de la fiera. Pobre viejo, su destino fuel el mas cruento, aun yo me horrorizo al recordarlo, aunque cuando lo hice sentí una gran satisfacción. Su cuerpo lo encontraron… pero regado por todo el complejo.
Horas después del holocausto en el lugar, mi ira se sacio, y mi brazo volvió a la normalidad y mis sentidos y destrezas a las de una persona común, a sus 35 años de vida.
Meses mas tarde, me entregue a la policía y como tenía conocimiento de lo hecho, sabia que me esperaba la pena capital. Se deben estar preguntando porque me entregue, bueno es una respuesta sencilla de responder, no podía dormir, no podía respirar, las noches me acosaban rostros, rostros de personas que mate con mis propias manos, me estaba enloqueciendo, fue por eso que resolví entregarme.
Estuve escribiendo mi historia, en todo el tiempo que estuve en la prisión, par que alguien sepa lo que se le hizo a miles de personas, incluyéndome, y ahora, en este mismo momento (las 16:35 del día 10 de noviembre) estoy sentado en el corcel que me llevara a los brazos de quien desde el comienzo estuvo a mi lado, un cura que se especializa en estos casos encomienda mi descanso eterno, pero yo internamente, le ruego al rey de todo lo que es sombrío, que me prepare el peor de los castigos, y que no se contenga, ya que lo merezco. Deseo que mi cabalgata por la delgada línea que separa ambos mundos, sea rápida, aunque en una parte de mi ser me deseo una muerte lenta y dolorosa, para que experimente, lo que le hice a tantas personas. Ya estoy listo, y la sinfonía de palancas comienza el único réquiem que se escribirá para mi persona. Me duele el brazo y siento como la ira se apodera de mí ser, observo al carcelero que baja la palanca. Lo único que atino a hacer es gritar, y maldecir a la mutación.
Siniestra: manera de decirle al brazo izquierdo, brazo en el cual nuestro protagonista tiene la “maldición”
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