28 mar 2011

Lo que la lluvia me dejo

Cuento disparador de un sinfin de sentimientos, lo subo porque es algo asi como mi best seller, y no puede no estar en mi blog... espero lo disfruten tanto como yo lo disfrute al escribirlo... lastima que todo sea parte del pasado... pero.. hay que mirar hacia adealnte y "caminar hacia el futuro"...


Lo que el agua me dejo



El día que la conocí, era un día de esos en los que se piensa que el mundo se va a caer. La lluvia era intensa, tanto que no se podía ver, los estrepitosos ruidos de los truenos hacían que el rugido de un leon fueran como el maullido de un gatito, y el gris del cielo era cortado por un haz de luz blanco que se asemeja a un dragón. Yo estaba volviendo de mi clase de natación, cuando todo comenzó. Al ver que la lluvia era muy fuerte decidí refugiarme en un kiosco que vi a lo lejos. Acelere el paso, pero el camino se me hacia eterno. Cuando llegue estaba más mojado que después de haber salido de la pileta. Cuando entre el kiosquero me dijo que no había problema en que entre a esperar que pare la lluvia, pero que como estaba mojado, no podía sentarme ni entrar mas de donde estaba, porque si no se haría un barrial. De mi bolso saque mi celular, y le avise a mi mamá que iba a tardar en llegar. Pasaban los minutos y la lluvia se hacía mas intensa. Después de una hora entro una chica, estaba más mojada que yo, y tiritaba de frío (el kiosquero se había ido), Al verla en ese estado saque de mi bolso una toalla y se la ofrecí, ella no la quiso, pero yo tome la toalla, y le seque el pelo, y le dije “no continuo porque hay cosas que no puedo tocar”, ella rió, y comenzó a secarse, cuando termino, me agradeció y me devolvió la toalla, la toalla volvió al bolso y el bolso al piso. Después de diez minutos de silencio ella me dijo “me llamo Micaela, gracias por la toalla, ¿puedo saber tu nombre?” le dije que si que no había problema, que mi nombre era Ezequiel, que tenía 16 años, y que no sabía su edad, ella me dijo que tenía 14, pero que pronto iba a cumplir 15. Comenzamos a charlar sobre nuestras vidas, y nos dimos cuenta de que éramos vecinos, y que compartíamos el gusto por el anime, y la música. Eran las diez de la noche, y el tiempo no cambiaba, entonces llamamos a nuestras casas para avisar que estábamos bien, y que nos íbamos a quedar en el kiosco hasta que la lluvia cesara. La tormenta paro a las diez de la mañana, pero para nosotros eran recién las doce de la noche, ya que la charla era tan amena que el tiempo se hizo corto. Nos fuimos del kiosco dejándole al kiosquero plata por su hospitalidad (no estuvo en el kiosco en toda la noche) y como éramos prácticamente vecinos nos dispusimos a caminar juntos. Recuerdo que la charla era sobre nuestras vidas, y era acompañada por el inconfundible olor a tierra húmeda. Para llegar a nuestras casas faltaban 10 cuadras para la mía y 7 para la de ella. Después de 5 cuadras cada uno conocía toda al vida del otro, además de conocernos en un día nos hicimos re buenos amigos. Llegamos a su casa, ella me pasó su celular y su mail, para mantenernos comunicados, hice lo mismo, le dije adiós y ella me besó en la mejilla. Pasaron dos semanas de chatear y mandarnos mensajes, cuando un día me dijo que necesitaba hablar conmigo, que quería que nos viéramos y que era el único que podía ayudarla. Arreglamos para vernos en plaza España (nos queda cerca de los dos) a las 4 de la tarde (cuando me dijo todo eran las tres). Cuando llegue me dirigí a al punto de encuentro, ella no estaba, seguramente había llegado antes de tiempo, o ella se había retrasado. Pasaron diez minutos y comencé a preocuparme, pero, a lo lejos la vi, y entonces me tranquilice, y me dispuse a poner el hombro al llanto, y los oídos a escuchar toda la historia. Cuando llego, las lágrimas corrían por sus mejillas, yo me pare y en silencio la abrase. Ella me dijo que me necesitaba, que era una pelotuda, y que no quería vivir más. No pueden imaginarse lo que sentí al escuchar eso ultimo, fue como recibir una estocada directo en el corazón. Nos sentamos, y comenzó a contarme entre sollozos la historia, me contó que ella estaba de novia con un chico, y que cuando el se entero de que ella había “pasado la noche” conmigo, el le corto y juro nunca hablarle, además en el colegio la tildaron de puta y nadie le hablaba, hasta su mejor amiga la odiaba. Cuando termino de contarme la historia, me abrazo y me dijo que quería que la ayude a olvidarse del chico, además de que la ayude a reconciliarse con su amiga y que también la cuide. Le dije que iba a dar lo mejor de mi, y que contara conmigo para cualquier cosa. Pasaron dos meses después de su pelea con el novio, y mi cariño hacia ella se iba transformando en amor. Cuando logre que Micaela y su amiga se reconciliaran, la amiga me dijo que ella también sentía algo muy grande por mí, pero que no se animaba a contármelo por miedo a que se perdiera nuestra relación (cosa que yo también pensaba).
Pasó una semana desde que me entere lo que ella sentía por mí, y no tenía noticias de ella, yo estaba muy preocupado y sufría mucho por su ausencia, pero una tarde recibí un mensaje que decía “tenemos que hablar, en una hora en la plaza España, en el lugar de siempre”. El mensaje me callo muy mal, porque era muy falto de sentimientos, y fui a la plaza esperando lo peor.
Cuando llegue ella me estaba esperando, tenía una sonrisa de oreja a oreja muy marcada, en cambio yo tenia un dolor en el pecho que no puedo explicarlo. Ella me explico que en esa semana en la que no me hablo estuvo totalmente desconectada del mundo, ya que estaba reflexionando, y que tenía una pregunta que hacerme. Se estuvo callada un rato, en un silencio de duda, como si titubeara entre preguntarme o no. De repente corto el silencio con  “¿Por qué somos amigos?”, esa pregunta fue la gota que rebalso el vaso, en ese momento me di vuelta y no la mire a la cara por dos razones, una porque no sabía a quien estaba mirando, y otra porque estaba llorando (siempre me mostré ante ella como un chico fuerte, y si me veía llorando le estaría mostrando debilidad). Después de unos segundos ella apoyo su espalda contra la mía y me dijo: “te voy a explicar porque somos amigos, porque nunca nos fuimos sinceros el uno al otro, nunca nos confesamos nuestros sentimientos”, luego tomo mi mano y me dijo, quiero que me seas sincero en este momento. Le pregunte si quería que le fuera sincero, y ella me pidió que por favor, era lo que estaba esperando, entonces le dije que era la persona que mas amaba, y que no podía estar lejos de ella, que esa semana en la que no me hablo fue como haber muerto, y que mi mundo tenía color gracias a ella, ella era la razón de que yo tuviera un hoy, y un mañana en el calendario”, ella me soltó la mano, y me dijo “Eze, no sos el único que siente eso, si vos no me hubieras ayudado con lo de Facundo, ahora estaría bajo tierra, porque el dolor que sentía me abría llevado a suicidarme”. Enmudecí completamente, no podía pronunciar ni una palabra, ella tampoco, estacamos espalda con espalda mirando al cielo, y pensando en lo que habíamos dicho y escuchado. De pronto mi posa espalda se movió, y yo me caí al suelo. Cerré los ojos porque me había golpeado la cabeza, luego sentí que el suelo se separaba de mí cabeza, y luego que mi cabeza se apoyaba en una superficie suave. Escuche una melodiosa vos que me dice “tontito no es para tanto, además estas en buenas manos. Cuando abrí los ojos estaba en su regazo, mirando el cielo, y su rostro, enmudecí nuevamente, solo que esta vez era porque estaba contemplando algo hermoso. Así nos quedamos por un largo rato. Luego le dije que quería caminar un rato, me pare, luego la ayude a levantarse, y fuimos caminando charlando de lo hermoso del día. Cuando nos cansamos me senté apoyando mi espalda contra un árbol mientras ella dejaba descansar su cabeza en mi pecho. Ella cerro los ojos, y yo la abrase, y comencé a mirar al cielo, que brillaba más que nunca, pero a mi cabeza volvían las imágenes de aquella noche de tormenta en la que nos conocimos.
Cuando se hizo tarde nos paramos, y dijimos que al día siguiente nos veríamos en el mismo lugar a la misma hora.
La acompañe a su casa, y luego me dirigí a la mía. Cuando llegue mi mamá me pregunto que había echo toda la tarde en la plaza, y yo solo atiné a decirle que pasé tiempo con una amiga.
Desde ese día todo cambio con Mica, ahora somos novios, y somos muy felices, pero al principio me costo acostumbrarme a besarla. Lo único que puedo decirles es que no deben guardarse nada, ya que es algo malo, siempre sean sinceros con sus sentimientos y así hallaran la felicidad.




FIN