14 sept 2011

El hijo del hades, Final 2


Cuando la joven los perdió de vista, el cielo rugió estruendosamente, y con la velocidad del relámpago Zeus se hizo presente ante ella. “¿Mi hermano hizo lo que creo que hizo?” Pregunto Zeus a Ariadne con los ojos llenos de odio. La joven asintió pesadamente y vio como el dios del olimpo se alejaba haciendo el mismo recorrido que el señor oscuro.
Cuando Zeus los alcanzó detuvo la caravana de Hades, y se puso frente a el. Hades atónito no sabía que hacer, y atino a dejar a dante en el piso y golpear a Zeus con uno de sus puños. El dios del olimpo recibió el golpe de lleno en la mejilla pero su plan había resultado a la perfección. Cuando Hades se dio cuenta que lo que el quería no era pelear sino a Dante, ya era demasiado tarde. Un rayo impacto el cuerpo del joven y segundos después el joven se levanto de su inerte estado y ante el blandió su espada.
Hades callo de rodillas por la sorpresa y sonrió. “Gracias hermanito, me das la oportunidad de eliminar al error a mi mismo” dijo Hades entre risas. Dante sonrió y le dio el espacio a su padre para que se levante y desenvaine su espada.
Después de danzar durante 5 largos minutos un cuerpo se desploma, mientras el otro victorioso posa el pie sobre el cuerpo sin vida. Zeus esbozo una sonrisa y desapareció.
Ariadne estaba aun sentada en el suelo del desierto cuando una mano se poso sobre su hombro. Ella ensimismada en sus penas ni trato de ver quien posaba su mano sobre su hombro.
“¿Como? ¿Cuándo? ¿Por qué?” Dijo la joven entre asombrada, triste y asustada
“Zeus me devolvió mi vida. Hace 15 minutos más o menos. Porque era hora de que el príncipe tomara el lugar del rey” Dijo Dante mientras comenzaba a tocar su violín.
“Hades ha” dijo Persefone cuando vio a Dante en el trono del rey  del hades con Ariadne sentada en el brazo derecho del mismo. “Muerto” completo la frase el joven.

El hijo del hades, Final 1


Cuando la joven los perdió de vista, se paro y los siguió muy lentamente, tratando de que Hades no se percatara de su presencia. Los siguió a través del desierto hasta llegar a un pequeño pueblo donde sus huestes habían llevado todos los cuerpos de los muertos humanos. Allí mismo, se veía una estructura de madera enorme, con forma de catedral. El aparejo de madera estaba hueco, y un grupo de soldados putrefactos vertía en este los restos de las huestes de Zeus. Allí el hijo del señor oscuro fue arrojado, como base de la cúpula.

El hijo del hades


El hijo del hades

 “La felicitamos. Su niño a nacido muy saludable”. Dijo el doctor a la madre en la incomoda posición del parto.
Después de los habituales chequeos el niño fue entregado a la exhausta madre que aún trataba de recuperarse del titánico esfuerzo que hizo al dar a luz a su preciado hijo.
La madre tomó al niño entre sus brazos y vio lo que durante nueve largos meses estuvo en su vientre, y entre sollozos llamo al padre para que viera al nuevo integrante de la familia. El padre estaba exhausto, ya que fue el quien manejo el auto y cargo a su esposa dentro del hospital a falta de ambulancia, pero se acerco a ver quien tantos problemas le había causado a la media noche.
Después de un día de residencia en el hospital, por si surgía algún inconveniente además de chequear una extraña marca que tenia el niño en su brazo derecho, que se asemejaba una llama, la madre fue libre de regresar a su casa. Allí la esperaban sus familiares y amigos, para darle los regalos al neonato, y felicitar a los progenitores.
“Mi hijo se llamará Dante” Dijo el padre a la empleada del registro de las personas. Aunque el nombre decidido había sido Mariano. Cuando la madre vio esto, primero se sorprendió por la desconsideración del padre por cambiarle el nombre al niño sin consultarle a ella, pero al repetirlo en vos alta y ver a la criatura que yacía dormida en su moisés acordó que iba mejor con el niño ese nombre. Lo que si decidieron en conjunto fue no bautizarlo ya que prefirieron dejar al niño elegir su religión, llevándolo a una escuela católica, y evitando inculcarle cualquier fe, o creencia.
 A lo largo de su infancia el pequeño fue criado como cualquier niño de clase alta, yendo al colegio y practicando estudios de música, violín para ser exactos, y entrenamiento en la fina arte de la esgrima, la cual ejecutaba con gran destreza haciéndola parecer una delicada y filosa danza floreada con estocadas y excelsos movimientos de muñeca. Además, y sin requerir ningún estudio, Dante, era muy diestro en el arte de la pintura, en la cual mostraba su gran pasión por las sombras, en las cuales ponía detalles aun mas minuciosos que en las figuras en si.
Cuando cumplió 14 años, recibió una carta sin dirección de retorno. La carta era escrita en un español muy formal, y quien le había hecho la broma hacía llamarse su padre. Recibió dos cartas más de ese remitente desconocido.
Después de tres meses de ausencia el ente que se hacía llamar su padre le envió una cuarta carta en la que lo invitaba a citarse con el en un bar para conocerse. Dante titubeó al leer esas letras, pero decidió ir al lugar acordado para conocer a “su padre”.
El bar al que dante tubo que dirigirse, era uno bastante retirado de la ciudad, pintado de un amarillo crema aunque con grandes señales de la increíble antigüedad del mismo. Al entrar el olor a humedad y humo de cigarrillos logro marearlo, prácticamente embriagarlo y desmayarlo, pero como adolescente fuerte logro sobreponerse al mal estar. Su imagen de aristócrata y su vestimenta tintada por su gusto por lo gótico logro desentonar con todo el bar.
Después de 5 minutos, un hombre de unos 35 años, alto, con barba, y vestido con un aspecto bohemio y rockero, se aproximo a el y lo invito a sentarse en una mesa completamente alejada de todo el mundo. El joven interpreto que el debía ser su “padre” y no dudo en acompañarlo. La mesa estaba cerca de una puerta que nadie abría pero que emanaba un aroma rancio y hediondo que lo descomponía.
El hombre se presento a si mismo como su padre, quien había escrito esas cartas con sus propias manos, y que no lo pudo ver nacer por cuestiones “legales”, cosa que el joven no logro entender. Dante exigió que demostrara ser su padre, que el hecho de haberlo dicho por carta no probaba nada. El hombre se sobresalto y le dijo que se descubriera el brazo derecho y se lo mostrara. El joven desnudo su brazo con gran vergüenza. El hombre sonrió y le mostró su brazo derecho desnudo al joven, que con gran sorpresa enmudeció al ver la misma marca que tenia el en el brazo del extraño. Después de digerir la imagen, dio media vuelta y corrió atravesando el bar, y se dirigió a ningún lugar para lograr metabolizar lo que ahora era una realidad, y lo que antes era verdad que ahora veía convertido en mentira.
“¿Soy adoptado?” pregunto el joven a sus padres cuando logro juntar la fuerza necesaria.
“¡NO! Hijo, sos el fruto de nuestro amor, sangre de nuestra sangre” exclamo el padre con una expresión de tristeza y desilusión en su rostro. Mientras tanto la madre enmudecida asentía con una expresión de horror en su rostro.
El niño les mostró a sus padres las cuatro cartas, y les comento lo que vivió en ese bar.
La madre miro al padre, y le comento que debían hablar. Ambos dejaron el cuarto dejando al joven indefenso y poblado de dudas que no lo dejaban pensar. Para desahogarse el se alejo hacia su habitación a contarle a su único amigo, y quien sabía mejor que nadie como desahogarlo, su violín.
Después de dos horas de ausencia sus padres lo llamaron, y le comentaron que el hombre no había mentido que era su padre, aunque no sabían su nombre. El padre con los ojos llenos de lagrimas tomo un bolso y se alejo con la cabeza agachada, mientras la madre llorando le decía al joven que iban a separase debido a que ella le había sido infiel. El niño de percato de unas marcas rojas en los brazos de la madre, y como rengueaba.
Después de la separación el que hasta los 14 años era su padre desapareció, su madre se suicido, y su padre nunca apareció.
Siendo un joven 17 años alto, con el cabello del color del carbón, y ojos igual de negros, alto y con una figura atlética, su vida fue un verdadero infierno, y nadie lograba entender sus penas, ya que lograba ocultarlas muy bien detrás de su mascara de sonrisas y alegría, quien lograba entender su tristeza era su violín, con quien se desahogaba noche tras noche.
La vida de orfanato fue una pesadilla, estudiar de día, trabajar de tarde, y dormir de noche no le dejaba tiempo para practicar sus artes, ni relacionarse con nadie excepto sus compañeros de calabozo. Hasta que una noche de luna llena mientras el estaba ensimismado tocando su violín una suave voz femenina lo asalto por la espalda, haciendo que se pare de un salto y se ponga en guardia con el arco de su violín como un florete. La portadora de la dulce voz que lo arrebato de su tranquilo sueño musical se sorprendió por la reacción del exaltado joven, y solo atino a esbozar una sonrisa, sonrojarse, y pedir perdón. El cuando termino de entender la situación, le sonrió y se le quedo mirando atónito por la belleza de la joven.
“Dante” dijo el, e hizo una suerte de reverencia con el arco aun pretendiendo ser un florete, y su violín tomado por el mango muy cuidadosamente.
La joven volvió a sonrojarse, y esbozó una tímida sonrisa mientras balbuceaba su nombre: Ariadne. Después de pronunciarlo se quedo mirando al piso como deseando que la tierra la tragase. Después de aclimatarse a su presencia, Dante retomo la postura previa al susto, y volvió a trazar con sus dedos y el arco la dulce danza que emitía una triste y melancólica melodía que cautivaba a quien la escuchase. Ariadne se despertó de su petrificación y fue embriagada por la melodía que emitía el alma de Dante. Después de notar que tenía espectadores, dejo de darle la espalda y sin dejar de tocas se paro y comenzó a tocar con más énfasis, cerrando los ojos para poder concentrarse en la melodía y no en la figura femenina que lograba que confundiera los compases, o confundiera las notas de su improvisado concierto a la melancolía. Después de de tocar un rato, descanso el brazo y escucho un chasquido poco familiar, y cuando alzo a la vista vio a la muchacha aplaudiendo “Tocas muy lindo” dijo, y al culminar la frase volvió su vista al suelo. “Gracias, sos la primera que me escucha tocar, sentite importante” dijo el mientras guardaba su violín en su estuche para protegerlo. Después de acomodar sus pertenencias, se dispuso a irse, pero al pasar al lado de ella no pudo evitar sentir su perfume, cosa que lo desequilibró haciendo que perdiera el paso firme con el que se retiraba del balcón en el que se encontraban. Ella se volteo y al verlo irse intento pronunciar su nombre, pero su timidez le venció en el intento.
Después de días lograron volver a encontrarse de la misma manera, el tocaba su violín siendo oído solo por el viento y la luna, su única compañía en su solitaria vida. Ella llamada por el melancólico sonido del violín se acerco al lugar donde el concertista solitario ahogaba su tristeza. Esta vez evito hacer ruido, intentando no desconcéntralo, y cuando el terminó los compases volvió a aplaudir para hacerse notar a ella y su gusto por las notas del muchacho. El se volteó y descubrió con asombro a su espectadora, y reverencio un agradecimiento por el aplauso. Pero esta vez trato de comenzar una conversación diciendo “Van dos veces que me escuchas tocar” y antes de poder terminar la frase, ella se sonrojo y comento “Es que… desde mi habitación lograba oír vagamente las melodías y quise saber quien tocaba y oír mejor la canción” El joven se sorprendió por el halago a su conversación con su amigo. “Si te molesta no vengo más” dijo ella mientras comenzaba a irse, pero el comenzó a tocar nuevamente, y ella se petrificó “Quedate, dijo el” y siguió tocando. Cuando termino su segunda canción, ella le dedico una sonrisa mientras el reverenciaba el final de su concierto. Ella retomó el intento de huída, pero fue detenida nuevamente por el que menciono su nombre, como invitándola a quedarse. Después de unos minutos de silencio, comenzaron a hablar de estupideces hasta que ella mencionó su melodía y lo triste que sonaba, haciendo que el joven sintiera la necesidad de explicarle el porque de sus conciertos nocturnos. Al escuchar tan triste historia, ella atino a tomarle la mano con fuerza.
Después de dos semanas de encuentros nocturnos a la luz de la luna, y al compás del violín, los jóvenes comenzaron a conocerse mejor, y descubrieron sentimientos muy profundos el uno por el otro.
“Que linda canción que tocaste hoy, aunque no es tan triste como las otras” dijo Ariadne mientras aplaudía a su concertista privado
“Es porque no estoy triste últimamente. Gracias a vos” dijo el mientras se acercaba a ella lentamente
“No digas pavadas, yo no hago nada para que te sientas mejor, simplemente te hablo cada tanto” Dijo nerviosa ella
“Eso es suficiente, además fuiste la única que descubrió mi tristeza” Para ese entonces el ya estaba parado frente a ella. Cuando termino de hablar la tomo entre sus brazos y la besó. Ella quedó perpleja por la acción del joven que hasta ese entonces era “su amigo”.
Después de ese encuentro nocturno, y durante cuatro días la joven no visito el balcón donde se conocieron, donde el toco para la privilegiada señorita, y donde se besaron. Dante comenzó a pensar que ella no lo quería, que no deseaba estar con el. Pero la noche del cuarto día de ausencia, mientras el tocaba pesadamente los compases de una melodía sumamente triste dos manos cubrieron su vista, una dulce y familiar voz le dijo “perdoname si te hice sentir mal, pero necesitaba aclarar mis pensamientos” y al culminar la frase, la joven descubrió los ojos del inmóvil muchacho, para abrazarlo por la cintura. Dante conmocionado por lo sucedido se volteo y tomo entre sus brazos el delicado cuerpo de la joven mientras una lágrima bajaba rodando por su mejilla y caía por ella hasta su mentón. Después de un momento el joven soltó a la muchacha, seco la lágrima, y le pregunto que había sucedido, que aclaro en su mente, que iba a suceder, a lo que la muchacha respondió mirándolo a los ojos y besándolo tiernamente en los labios.
Desde esa noche, en el orfanato se los podía ver muy felices juntos, caminando por el parque, almorzando juntos. Y por las noches el joven le dedicaba las más dulces melodías que sus dedos podían expulsar del elemento causante de su union.
Dos meses pasaron desde esa noche en la que decidieron dejar de ser amigos, para ser algo mas, cuando sorpresivamente su padre biológico dio la cara y lo saco del orfanato separándolo de ella y su razón para sonreír.
“Vamos a poner las cosas claras” dijo el hombre mientras se alejaban del orfanato. “Yo soy Hades, dios del inframundo, y vos el hijo que  Persefone nunca pudo darme” El joven comenzó a reírse a carcajadas del cuento de hadas que le decía el adulto loco.
“¿No me crees? ¿Te lo demuestro?” mientras decía eso, chasqueo los dedos, y ante ellos y rodeada de unas llamas azules apareció una puerta que los trasladó a un lugar frío, gris, atravesado por lo que parecía un río. El que hasta ese momento era un humano, se mostraba rodeado de llamas azules, y un manto negro hecho de sombras. Cuando se volteo, todo el era sombras, excepto dos un cráneo que hacía las veces de cabeza, encapuchado en sombras, con los ojos vacíos de ultratumba, y una macabra sonrisa perfecta, que atemorizaba y helaba los huesos. “¿Ahora me crees?… HIJITO” Dijo la criatura, soltando una carcajada ensordecedora.
El joven se estremeció y perplejo por lo que veía, comenzó a correr en la dirección opuesta a lo que hasta hacía tres minutos había sido un padre abandonador, pero su fuga se vio coartada por un perro tricéfalo, cuya mirada estaba clavada en el muchacho.
“Cerbero, es mi hijito, no es un alma en pena huyendo, o un héroe tratando de rescatar a una persona cercana” Dijo Hades, mientras se aproximaba al joven con los brazos abiertos esperando un fraternal abrazo. El muchacho quedo inmovilizado por el horror, y fue abrazado pro su padre. Cuando ambos cuerpos de tocaron el joven se vio envuelto en un torbellino azul y negro.
Cuando se recobro de su desmayo estaba en una cama muy señorial, en un cuarto lujoso. Atinó a pararse, y aproximarse a un espejo que había ahí para acomodarse antes de salir a inspeccionar donde se encontraba. Cuando vio su reflejo se petrifico. Lo que antes había sido un desprolijo cabello moreno ahora era un lacio y sedoso cabello blanco. Sus ojos tenían el color del rubí. Dante callo sentado, cuando termino de digerir su nueva imagen vio que en un perchero tenía ropa colgada. La ropa no era muy diferente a la que usaba, pero a su estilo gótico se agregaron una larga capa negra que le cubría hasta los talones, una capucha que solo permitía verle los ojos debido a su brillo, y un florete pendiendo de su cinturón. Cuando lo toco, recordó cada segundo que paso entrenando para llegar al nivel que había llegado, y sin titubear un segundo, lo sacó de su vaina y comenzó a danzar los compases que tanto placer le dieron cuando niño, y que ahora emitía chispas azules con cada movimiento del florete.
Al salir de la habitación, se vio en un salón enorme poblado únicamente por una chimenea que estaba encendida en unas llamas azules, dos sillones, su padre, y una mujer que presumía era Persefone. El se acerco a ellos, y saludo con un dejo de desprecio. Ambos lo saludaron cordialmente, y trataron de entablar una conversación, pero el joven secamente exigió saber que pasó que repentinamente lo extrajeron de su apacible vida. “Mira, la cosa esta así, yo te observaba día a día, y como iban bien las cosas con esa chica, decidí dejarte allá” El joven comenzó a enojarse y acerco su mano derecha al florete. “¡NO TE ENOJES! Soy tu padre, ¡CARAJO!” dijo el padre. El muchacho comenzó a extraer de su funda el florete. “Para, no te termine de contar todo. Mi hermanito querido, Zeus, me declaro la guerra, y esta armando un pequeño ejercito… unos cuantos soldaditos, varios héroes… bestias mitológicas. Yo, Hades, dios del inframundo tengo un ejercito mas numeroso, y cantidad de bestias a mi favor, pero me falta un héroe, y contaba con vos” Dijo Hades haciéndose la victima. “Si acepto… ¿que pasa?” pregunto el joven. “Si aceptas harías a tu viejo mas que feliz” balbuceo Hades poniendo su mejor cara de bondad. “Bueno, pero con una condición. Ariadne se viene conmigo, y la transformas en algo como yo” Exigió Dante mientras devolvía el florete a su posición de reposo. “Bueno, mañana anda, buscala, y besala y será una habitante del inframundo, como vos, y a vos no te voy a cagar, sos mi hijo” Dijo Hades mientras chasqueaba sus cadavéricos y huesudos dedos.
Cuando el chasquido dejo de retumbar, Dante se vio en el balcón donde todo comenzó. Allí, frente a el estaba ella abrazando el estuche con su violín adentro, la que fue su primer y único amor. El se acerco por detrás, y le cubrió los ojos con sus manos, y pronuncio el nombre de la joven, con la misma dulzura con la que lo hacia diariamente cuando estaban juntos. Ella atónita, atino a darse vuelta sin abrir los ojos y besarlo, cuando hizo esto, su cuerpo fue envuelto en una llamas color carmesí haciendo cambios como hizo con el. Su cabello que había sido marrón se torno del color de la sangre, y sus ojos color miel se volvieron del color del zafiro.
“Dante, ¿sos vos?” preguntó Ariadne mientras caía en la cuenta que sonaba como su novio, pero no parecía su novio aquella persona que había besado. “Si soy yo, ¿no te gusto? Vos también cambiaste amor” dijo el muchacho mientras mostraba el reflejo de su novia en un espejo que llevaba ella consigo.
Cuando Dante termino el relato, Ariadne parecía perpleja, pero lograba creer todo debido a su cambio repentino.
Después de la rigurosa presentación ante su suegro, y suegrastra, el joven le ofreció una ropa adecuada a su nuevo estatus, y su nueva figura.
Cada día que pasaba Dante entrenaba a ariadne en el arte del uso de la espada. Zeus comenzaba a ordenar sus tropas, y Hades a organizar a las huestes del inframundo. Las bestias fueron domadas tanto del lado de la luz, como de la oscuridad. Las armas fueron afiladas, las armaduras y escudos forjados, y las estrategias diagramadas.
Cuando ambos bandos estuvieron listos y la guerra estaba más que próxima, Zeus trato de diplomar una vez mas, pero Hades cegado por el odio que sentía hacia su hermano no acepto las condiciones mas favorables para el, y sin medir que la guerra le quitaría mas de lo que le otorgaría declararon lo que hasta ese momento era lo mas esperable e indeseable.
El campo de batalla iba a ser un desierto inhabitado, ni los insectos y alimañas se atrevían a pisar el seco páramo de la desolación. Allí ambos líderes apostaron a sus tropas, deseando que el enemigo no supiera su ubicación, y pudieran triunfar con la menor cantidad de bajas posibles.
La batalla fue una verdadera carnicería, las bajas en ambos lados fue inconmensurable, y en el fulgor de la batalla, nadie se percato que el héroe del inframundo, Dante, fue herido de muerte por la flecha de una semidiosa.
Al culminar la batalla, el joven se reunió con Ariadne, y su padre. Pero antes de que pudiera cantar sus victorias, y hacer vitorear la victoria del hades, se desplomo en el suelo prácticamente sin vida.
Ariadne solo atino a voltear el cuerpo de su amado, contemplarlo y estrecharlo entre sus brazos. El joven junto la poca energía que le quedaba y le dijo a Ariadne que la amaba y que se alegraba de que ella halla sobrevivido. A lo que la joven respondió “Podré haber sobrevivido, pero sin vos mi vida no vale nada te a…”  pero no logro terminar la frase, ya que el joven quedo completamente despojado de toda señal de vitalidad. La horrorizada joven rompió a llorar, pero su tristeza se vio coartada por una risa que se escuchaba en el fondo. Cuando volteo a ver quien reía, era Hades.
“Yo sabía como iba a terminar” dijo mientras se acercaba al joven con la intención de llevarlo consigo para que fuera uno mas de los que servirían como ladrillos en la nueva catedral para la adoración de su magnificencia. Cuando estuvo junto a el, lo arranco de los débiles brazos de la joven, y lanzo una larga carcajada al aire.
La joven sollozaba mientras veía a su difunto amado en los brazos de su padre alejarse tristemente…

El proximo cuento

El proximo cuento ademas de largo es algo muy yo. Y como yo soy jodido le di dos finales, asique publicare elcuento hasta cierto punto y despues los dos finales en dos entradas distintas.
Final 1: Triste
Final 2: Feliz
Elijan ustedes mismos el final del cuento entre las dos opciones

7 jul 2011

La triste travecía de un alma olvidada


La triste travesía de un alma olvidada



Detrás de las ventanas llovía, mientras caminaba por las oscuras calles bajo la luz de la luna. Los truenos cortaban el silencio ensordecedor, mientras que un furtivo haz de luz irrumpía en la oscura escena nocturna.
Ese día había decidido fugarme de mi casa, para hallar un lugar mejor. Había decidido caminar durante horas, hasta alejarme de aquel lugar que se empeñaba en poco a poco eliminar mis ataduras, a lo que la gente llama cordura. Pensaba comenzar un viaje sin retorno hacía los confines de la laberíntica ciudad, a la que llamo “hogar”, y de la que nunca logre escapar.
Había planeado este viaje desde que supe que esa ciudad no tenía lo que yo buscaba. Arme mi bolso ese mismo día, guarde en el cada recuerdo de mi querida ciudad, de mis amigos y familiares, a los que nunca volvería a ver, y guarde mis penas y dolores. Iba ligero de ropa, solo lo que llevaba puesto
Mientras caminaba por las oscuras calles, bajo la luz de la luna, podía reconocer ciertos rostros con los que cruzaba miradas. La extraña gente que poblaba las calles iba en una constante procesión al centro de la ciudad, donde estaba mi casa, de donde yo quería escapar. La gente caminaba y avanzaba con paso certero, y no se hacía a un lado para dejarme pasar, muchas personas me chocaban e insultaban, haciéndome trastabillar. Caí cuatro veces de bruces en el suelo, y nadie se apiado de mi y trato de levantarme, nadie lograba ver la gran mochila en mi espala, aunque eso era claro, ya que no había tal mochila, lo que generaba presión en mi espalda y hombros eran mis penas y dolores sentimentales, mis tristezas y enojos.
Estuve caminando toda la noche mientras las multitudes me impedían el paso, haciendo más agotador mi viaje. La mañana me halló sentado bajo un árbol, descansando mis piernas y mis parpados, ya que al anochecer debía proseguir mi camino. Las multitudes nunca dejaron de pasar por mis lados, pero nadie se fijaba en la triste figura que yacía bajo la sombra de aquel solitario árbol.
La noche se presento completamente nublada, y la que había sido mi guía durante la noche anterior no se presento a su cita conmigo. Tuve que andar sin rumbo cierto hasta que se despejara el cielo, o hasta que el amo y señor de la mañana comenzara su reinado sobre la turbulenta ciudad que habitaba, y de la cual quería huir.
La luna volvió a alzarse triunfante, sobre las tinieblas que cubrían la ciudad, y me dijo el camino que debía seguir, y aunque estuve andando sin su guía, no me había desviado mucho, solo lo suficiente como para retrasar el viaje dos, o tres días mas.
Camine durante tres días, siguiendo la misma rutina. Y cuando creía que la monotonía era una verdad, dos personas participes de la incesante procesión, se postraron delante de mí, cortándome el paso con una mueca entre alegre y triste. Trate de rodearlas, pero siempre lograban sobreponerse a mis movimientos. Después de unos largos minutos, pronunciaron dos palabras que lograron tumbarme, como si alguien me hubiera golpeado la boca del estomago. “Te amamos” dijeron. El cielo que hasta ese momento era negro, se torno de un color celeste brillante, y el amo y señor del día comenzó a hacerse notar. Mire mi reloj en busca de un algo que me hiciera saber que aun era de noche, y que eso era producto de mi imaginación. Las cuatro a.m. marcaba mi reloj de pulsera. Mis ojos no sabían a quien creerle, si al cielo, o a mi reloj. Luego de pronunciar esas palabras, ambas personas se pararon formando una “X” cada una mientras recitaban versos que no lograba interpretar. Estuvieron un rato en esa posición pérdidas en sus pensamientos, hasta que al unísono pronunciaron otra frase que desarmo mí mas fuerte defensa. “¿Ya no nos amas? ¿Te olvidaste de quienes somos?”. Sus rostros mostraban una mueca de decepción y tristeza como jamás había visto una. Después de secarme las lágrimas que habían hecho correr por mis mejillas logre ponerme de pie, y trate de abrirme paso entre sus cuerpos,  pero me sujetaron entre sus brazos, en una especie de abrazo, mientras repetían los versos indescifrables. Cuando logre zafarme, mire lo que antes eran rostros que desconocía, para entender que eran dos personas que habían marcado mi vida, pero que por razones personales había dejado atrás. Cuando termine de recordar quienes eran ya habían desaparecido, y pude proseguir mi travesía. Mientras caminaba recordaba momentos con una y otra de las personas, y me culpaba por haber hecho lo que hice en su momento.
Mi viaje continúo sin ninguna situación como la de las sombras de mi pasado.
Cuando llegue a las puertas de la ciudad, con la ropa completamente destruida, el pelo desordenado, los ojos rojos de los llantos, las manos sangrantes por las caídas, el corazón destrozado por la tristeza, los pies adoloridos de tanto andar, las rodillas hechas añicos de tanto levantarme después de cada caída, y mi espalda y hombros llagados y adormecidos por el peso de mi mochila. Logre entender que mi viaje había sido en vano, que cuando esas personas se pararon delante de mí debía aferrarme a ellas, y avanzar junto con ellas, hacia donde quería, pero con su compañía. Entendí que las personas en procesión trataban de preocuparse por mí, pero yo no les había estirado la mano. Entendí que cada golpe y empujón, eran las formas que tenían estas personas para decirme lo que necesitaba escuchar, pero a lo que hacía oídos sordos.
Las puertas se abrieron de par en par, y una luz rodeo mi cintura. Un escalofrió de terror recorrió mi espina. Trate de darme vuelta para huir de lo que se acercaba, pero era demasiado tarde,  y la luz se trago los restos de lo que había sido mi cuerpo. Mientras que mi alma, adormecida por la supuesta paz, decendia lentamente al olvido

28 mar 2011

Lo que la lluvia me dejo

Cuento disparador de un sinfin de sentimientos, lo subo porque es algo asi como mi best seller, y no puede no estar en mi blog... espero lo disfruten tanto como yo lo disfrute al escribirlo... lastima que todo sea parte del pasado... pero.. hay que mirar hacia adealnte y "caminar hacia el futuro"...


Lo que el agua me dejo



El día que la conocí, era un día de esos en los que se piensa que el mundo se va a caer. La lluvia era intensa, tanto que no se podía ver, los estrepitosos ruidos de los truenos hacían que el rugido de un leon fueran como el maullido de un gatito, y el gris del cielo era cortado por un haz de luz blanco que se asemeja a un dragón. Yo estaba volviendo de mi clase de natación, cuando todo comenzó. Al ver que la lluvia era muy fuerte decidí refugiarme en un kiosco que vi a lo lejos. Acelere el paso, pero el camino se me hacia eterno. Cuando llegue estaba más mojado que después de haber salido de la pileta. Cuando entre el kiosquero me dijo que no había problema en que entre a esperar que pare la lluvia, pero que como estaba mojado, no podía sentarme ni entrar mas de donde estaba, porque si no se haría un barrial. De mi bolso saque mi celular, y le avise a mi mamá que iba a tardar en llegar. Pasaban los minutos y la lluvia se hacía mas intensa. Después de una hora entro una chica, estaba más mojada que yo, y tiritaba de frío (el kiosquero se había ido), Al verla en ese estado saque de mi bolso una toalla y se la ofrecí, ella no la quiso, pero yo tome la toalla, y le seque el pelo, y le dije “no continuo porque hay cosas que no puedo tocar”, ella rió, y comenzó a secarse, cuando termino, me agradeció y me devolvió la toalla, la toalla volvió al bolso y el bolso al piso. Después de diez minutos de silencio ella me dijo “me llamo Micaela, gracias por la toalla, ¿puedo saber tu nombre?” le dije que si que no había problema, que mi nombre era Ezequiel, que tenía 16 años, y que no sabía su edad, ella me dijo que tenía 14, pero que pronto iba a cumplir 15. Comenzamos a charlar sobre nuestras vidas, y nos dimos cuenta de que éramos vecinos, y que compartíamos el gusto por el anime, y la música. Eran las diez de la noche, y el tiempo no cambiaba, entonces llamamos a nuestras casas para avisar que estábamos bien, y que nos íbamos a quedar en el kiosco hasta que la lluvia cesara. La tormenta paro a las diez de la mañana, pero para nosotros eran recién las doce de la noche, ya que la charla era tan amena que el tiempo se hizo corto. Nos fuimos del kiosco dejándole al kiosquero plata por su hospitalidad (no estuvo en el kiosco en toda la noche) y como éramos prácticamente vecinos nos dispusimos a caminar juntos. Recuerdo que la charla era sobre nuestras vidas, y era acompañada por el inconfundible olor a tierra húmeda. Para llegar a nuestras casas faltaban 10 cuadras para la mía y 7 para la de ella. Después de 5 cuadras cada uno conocía toda al vida del otro, además de conocernos en un día nos hicimos re buenos amigos. Llegamos a su casa, ella me pasó su celular y su mail, para mantenernos comunicados, hice lo mismo, le dije adiós y ella me besó en la mejilla. Pasaron dos semanas de chatear y mandarnos mensajes, cuando un día me dijo que necesitaba hablar conmigo, que quería que nos viéramos y que era el único que podía ayudarla. Arreglamos para vernos en plaza España (nos queda cerca de los dos) a las 4 de la tarde (cuando me dijo todo eran las tres). Cuando llegue me dirigí a al punto de encuentro, ella no estaba, seguramente había llegado antes de tiempo, o ella se había retrasado. Pasaron diez minutos y comencé a preocuparme, pero, a lo lejos la vi, y entonces me tranquilice, y me dispuse a poner el hombro al llanto, y los oídos a escuchar toda la historia. Cuando llego, las lágrimas corrían por sus mejillas, yo me pare y en silencio la abrase. Ella me dijo que me necesitaba, que era una pelotuda, y que no quería vivir más. No pueden imaginarse lo que sentí al escuchar eso ultimo, fue como recibir una estocada directo en el corazón. Nos sentamos, y comenzó a contarme entre sollozos la historia, me contó que ella estaba de novia con un chico, y que cuando el se entero de que ella había “pasado la noche” conmigo, el le corto y juro nunca hablarle, además en el colegio la tildaron de puta y nadie le hablaba, hasta su mejor amiga la odiaba. Cuando termino de contarme la historia, me abrazo y me dijo que quería que la ayude a olvidarse del chico, además de que la ayude a reconciliarse con su amiga y que también la cuide. Le dije que iba a dar lo mejor de mi, y que contara conmigo para cualquier cosa. Pasaron dos meses después de su pelea con el novio, y mi cariño hacia ella se iba transformando en amor. Cuando logre que Micaela y su amiga se reconciliaran, la amiga me dijo que ella también sentía algo muy grande por mí, pero que no se animaba a contármelo por miedo a que se perdiera nuestra relación (cosa que yo también pensaba).
Pasó una semana desde que me entere lo que ella sentía por mí, y no tenía noticias de ella, yo estaba muy preocupado y sufría mucho por su ausencia, pero una tarde recibí un mensaje que decía “tenemos que hablar, en una hora en la plaza España, en el lugar de siempre”. El mensaje me callo muy mal, porque era muy falto de sentimientos, y fui a la plaza esperando lo peor.
Cuando llegue ella me estaba esperando, tenía una sonrisa de oreja a oreja muy marcada, en cambio yo tenia un dolor en el pecho que no puedo explicarlo. Ella me explico que en esa semana en la que no me hablo estuvo totalmente desconectada del mundo, ya que estaba reflexionando, y que tenía una pregunta que hacerme. Se estuvo callada un rato, en un silencio de duda, como si titubeara entre preguntarme o no. De repente corto el silencio con  “¿Por qué somos amigos?”, esa pregunta fue la gota que rebalso el vaso, en ese momento me di vuelta y no la mire a la cara por dos razones, una porque no sabía a quien estaba mirando, y otra porque estaba llorando (siempre me mostré ante ella como un chico fuerte, y si me veía llorando le estaría mostrando debilidad). Después de unos segundos ella apoyo su espalda contra la mía y me dijo: “te voy a explicar porque somos amigos, porque nunca nos fuimos sinceros el uno al otro, nunca nos confesamos nuestros sentimientos”, luego tomo mi mano y me dijo, quiero que me seas sincero en este momento. Le pregunte si quería que le fuera sincero, y ella me pidió que por favor, era lo que estaba esperando, entonces le dije que era la persona que mas amaba, y que no podía estar lejos de ella, que esa semana en la que no me hablo fue como haber muerto, y que mi mundo tenía color gracias a ella, ella era la razón de que yo tuviera un hoy, y un mañana en el calendario”, ella me soltó la mano, y me dijo “Eze, no sos el único que siente eso, si vos no me hubieras ayudado con lo de Facundo, ahora estaría bajo tierra, porque el dolor que sentía me abría llevado a suicidarme”. Enmudecí completamente, no podía pronunciar ni una palabra, ella tampoco, estacamos espalda con espalda mirando al cielo, y pensando en lo que habíamos dicho y escuchado. De pronto mi posa espalda se movió, y yo me caí al suelo. Cerré los ojos porque me había golpeado la cabeza, luego sentí que el suelo se separaba de mí cabeza, y luego que mi cabeza se apoyaba en una superficie suave. Escuche una melodiosa vos que me dice “tontito no es para tanto, además estas en buenas manos. Cuando abrí los ojos estaba en su regazo, mirando el cielo, y su rostro, enmudecí nuevamente, solo que esta vez era porque estaba contemplando algo hermoso. Así nos quedamos por un largo rato. Luego le dije que quería caminar un rato, me pare, luego la ayude a levantarse, y fuimos caminando charlando de lo hermoso del día. Cuando nos cansamos me senté apoyando mi espalda contra un árbol mientras ella dejaba descansar su cabeza en mi pecho. Ella cerro los ojos, y yo la abrase, y comencé a mirar al cielo, que brillaba más que nunca, pero a mi cabeza volvían las imágenes de aquella noche de tormenta en la que nos conocimos.
Cuando se hizo tarde nos paramos, y dijimos que al día siguiente nos veríamos en el mismo lugar a la misma hora.
La acompañe a su casa, y luego me dirigí a la mía. Cuando llegue mi mamá me pregunto que había echo toda la tarde en la plaza, y yo solo atiné a decirle que pasé tiempo con una amiga.
Desde ese día todo cambio con Mica, ahora somos novios, y somos muy felices, pero al principio me costo acostumbrarme a besarla. Lo único que puedo decirles es que no deben guardarse nada, ya que es algo malo, siempre sean sinceros con sus sentimientos y así hallaran la felicidad.




FIN

6 feb 2011

El día de Poseidon y la lluvia celestial

Esta entrada no es un cuento, por eso no van a ver escritos tildes... o nada por el estilo, debido a que lo escribo asi nomas... adivinen el tiempo en el que esta escrito.
Hoy fue un dia, "atipico", debido a que vinieron mis hermanos a comer... y todo resulto de una manera poco esperada.
No se si les conte, pero mi hermano mayor se caso y se separo. Pablo(asi se llama mi hermano) era conocido por sus jodas, pero al separarse perdio la chispa. Pero hoy todo parecio diferente.
Despues de almorzar la deliciosa comida de mi vieja (sorrentinos con salsas "a la vriginia") y comer un helado de grido (gracias grido por el auspicio) nos fuimos al patio a "tomar sol"... jugamos al tejo (lo que nunca), y boludeamos. mis sobrinas se metieron a la pileta, salieron por el frio (fue una metida flash).
despues de 5 minutos (nos pasaron el trapo 5 veces a mi hermano y a mi en el tejo) comenzo un enfrentamiento que determinaria el destino de todos los que estabamos afuera.
No se si los vieron, pero salieron unas especies de jeringas, que estan revestidas en "flota flota", que tiran agua de lo lindo, y con la re fuerza. A mi hermano se le prendio la lamparita, pero no adivinos que habia pensado, hasta que mi sobrina mayor, Lujan, comenzo la batalla de la que hable antes.
Chorros de agua van, chorros de agua vienen caimos varios en la volteada del chorro (me incluyo) pero no ingresamos. Me retire del patio, y fui a mi cuarto a cambiarme el jean y las zapatillas (quien usa eso en verano). me puse una malla, y sandalias.
Cuando volvi a salir, mis ojos no creian lo que veian. mi patio era un campo de batalla, la batalla en ese instante era entre mi hermano y mi cuñado Fernando. Me agregue atacando por la retaguardia a mi brother, y ui.
Pase un rato en la pc, desentendido de la batalla, y cuando fui a la cocina, un combatienyte me tomo del brazo, y me llevo como carne de cañon a donde las gotas pasaban silbando entre mis piernas y los baldes de agua eliminaban todo rastro de sequia. fui traicionado por Fernando a quien ayude.
Nadie se salvo del agua, salvo mi sobrinita mas chiquita, clarita, y mis perros, todos sufrimos un empapamiento. con o sin malla, con o sin ganas, nadie se salvo de Pablo, Fernando, y YO jaja...
Gracias familia hermosa por este dia genial. Siempre dandole el color distinto a lo que hace la gente normal...
Lo que mas me alegro fue el espiritu de joda de mi hermano, que creia perdido
Gente comenten las entradas, para eso las hago(?), aunque sea un me gusto, eso se aprecia banda. una critica tampoco viene mal.
bueno me voy a seguir en lo mio... gracias por leer, saludos a todos

1 feb 2011

Memorias de un seco roble

Memorias de un seco roble


Mientras la ultima hoja seca cae al pis, y escucho el metálico ritmo tintineante de la ultima hoja que veré, una hoja de metal fundido que llevará a mi seco cuerpo al aserradero. Recuerdo todo lo que viví, oí, y sentí durante toda mi vida.
Mi principio fue muy humilde, de hecho nadie pensaba que podría llegar a ser el roble sano y fuerte que fui. Comencé como una humilde semilla, que se creía de rosa, y que por accidente un granjero dejo caer en este solitario monte falto de vida y color.
Cuando logre germinar la lluvia, y la tierra me nutrieron y alimentaron lo necesario como para que crezca un brote sano y fuerte. Un grupo de niños me vieron solitario y triste y se apiadaron de mí tomando la responsabilidad de cuidarme.
Conforme pasaba el tiempo mi tamaño aumentaba y lo que se creía una solitaria rosa creció hasta transformarse en un fuerte tallo, cambiando la perspectiva de todo lo que sucedía.
Lamentablemente los tres pequeños fueron creciendo y se olvidaron de mi, dejándome solo. Pero un alma sensible se entristeció por mi situación y cuido de mí, limpiándome de los parásitos y las alimañas que había en mi cuerpo. Esta alma sensible juro que cuidaría de mí siempre que la necesitase, con una única condición: le haría sombra, le proporcionaría refugio, la escucharía y seria su sostén.
Una gran tormenta azotó el poblado donde ella vivía, y una viga del techo de su casa le hirió una pierna, hasta el punto de quebrarle un hueso. El medio dijo que necesitaba enyesarla, y que por un tiempo iba a necesitar unas muletas, preferentemente de roble debido a la fortaleza de esa madera. La misma tormenta que había causado tantos problemas en ese poblado, había hecho que una de mis ramas principales se cayese, siendo perfecta para la fabricación de las muletas.
Su pierna sanó de maravilla, y una de mis ramas había sido una pieza clave para ese milagro. Varias veces pude serle útil a mi guardiana, ya sea cuando le proporcione un lugar elevado para huir de unos perros salvajes, o cuando le proporcionaba sombra para los agobiantes días de verano, o cuando la oía contarme sobre sus problemas, problemas demasiado grandes para llevar dentro.
Después de unos años ella consiguió la plata suficiente como para hacerse una casa, precaria, pero una casa al fin, ubicada justo enfrente de mí a unos 7metros, permitiéndonos estar más cerca el uno del otro.
Mientras estuvo agobiada por los exámenes de la universidad le fui de utilidad. Pero una tarde cortó una de mis ramas, la coloco en la entrada de su casa, y le clavó un cartel de “se vende”. Ella me explico que había conseguido un trabajo muy bueno, en la ciudad donde estaba su madre, quien la necesitaba mucho. Se marcho pero no sin antes despedirse y prometerme que me visitaría cada fin de semana.
5 meses después de su promesa dejó de venir a verme, y la familia que compro su casa tubo muchos problemas con mis raíces y ramas. Me podaron íntegramente, dejando solo un tallo desprovisto de verdor y de vida.
Junte fuerzas y logre hacer brotar un par de ramas, con dos o tres hojas, pero eso hizo que me seque poco a poco y al final muera.
Ahora solo me aguarda el golpe de mi verdugo, y mi segura transformación a leña, que en un futuro no muy lejano será carbón, y cenizas.