Memorias de un seco roble
Mientras la ultima hoja seca cae al pis, y escucho el metálico ritmo tintineante de la ultima hoja que veré, una hoja de metal fundido que llevará a mi seco cuerpo al aserradero. Recuerdo todo lo que viví, oí, y sentí durante toda mi vida.
Mi principio fue muy humilde, de hecho nadie pensaba que podría llegar a ser el roble sano y fuerte que fui. Comencé como una humilde semilla, que se creía de rosa, y que por accidente un granjero dejo caer en este solitario monte falto de vida y color.
Cuando logre germinar la lluvia, y la tierra me nutrieron y alimentaron lo necesario como para que crezca un brote sano y fuerte. Un grupo de niños me vieron solitario y triste y se apiadaron de mí tomando la responsabilidad de cuidarme.
Conforme pasaba el tiempo mi tamaño aumentaba y lo que se creía una solitaria rosa creció hasta transformarse en un fuerte tallo, cambiando la perspectiva de todo lo que sucedía.
Lamentablemente los tres pequeños fueron creciendo y se olvidaron de mi, dejándome solo. Pero un alma sensible se entristeció por mi situación y cuido de mí, limpiándome de los parásitos y las alimañas que había en mi cuerpo. Esta alma sensible juro que cuidaría de mí siempre que la necesitase, con una única condición: le haría sombra, le proporcionaría refugio, la escucharía y seria su sostén.
Una gran tormenta azotó el poblado donde ella vivía, y una viga del techo de su casa le hirió una pierna, hasta el punto de quebrarle un hueso. El medio dijo que necesitaba enyesarla, y que por un tiempo iba a necesitar unas muletas, preferentemente de roble debido a la fortaleza de esa madera. La misma tormenta que había causado tantos problemas en ese poblado, había hecho que una de mis ramas principales se cayese, siendo perfecta para la fabricación de las muletas.
Su pierna sanó de maravilla, y una de mis ramas había sido una pieza clave para ese milagro. Varias veces pude serle útil a mi guardiana, ya sea cuando le proporcione un lugar elevado para huir de unos perros salvajes, o cuando le proporcionaba sombra para los agobiantes días de verano, o cuando la oía contarme sobre sus problemas, problemas demasiado grandes para llevar dentro.
Después de unos años ella consiguió la plata suficiente como para hacerse una casa, precaria, pero una casa al fin, ubicada justo enfrente de mí a unos 7metros, permitiéndonos estar más cerca el uno del otro.
Mientras estuvo agobiada por los exámenes de la universidad le fui de utilidad. Pero una tarde cortó una de mis ramas, la coloco en la entrada de su casa, y le clavó un cartel de “se vende”. Ella me explico que había conseguido un trabajo muy bueno, en la ciudad donde estaba su madre, quien la necesitaba mucho. Se marcho pero no sin antes despedirse y prometerme que me visitaría cada fin de semana.
5 meses después de su promesa dejó de venir a verme, y la familia que compro su casa tubo muchos problemas con mis raíces y ramas. Me podaron íntegramente, dejando solo un tallo desprovisto de verdor y de vida.
Junte fuerzas y logre hacer brotar un par de ramas, con dos o tres hojas, pero eso hizo que me seque poco a poco y al final muera.
Ahora solo me aguarda el golpe de mi verdugo, y mi segura transformación a leña, que en un futuro no muy lejano será carbón, y cenizas.
Este cuento es muy metafórico... quien quien quiera saber bien que significa que me hable por msn y me lo pida :):)
ResponderEliminarte lo puedo pedir, aca jaja y me explicas
ResponderEliminaralgo entendi... pero quiero saber la posta